Pádel

Entrevista a Arturo Coello: “No sé parar, no me gusta”

Contexto

Arturo Coello (Valladolid, 2002) lleva más de tres años siendo el mejor jugador de pádel del mundo junto a su pareja, el argentino Agustín Tapia. Fue el más joven de la historia en llegar al número uno y, con 24 años y 281 victorias en 310 partidos junto a Tapia, atiende a El Mundo antes de las rondas finales del Premier Padel de Madrid.

Más difícil mantenerse que llegar

Preguntado si fue más difícil llegar al número uno o mantenerse en él, lo tiene claro: mantenerlo, sin duda. Llegaron con mucha ilusión, siendo perseguidores de Alejandro Galán y Juan Lebón; después, sentir la responsabilidad semana tras semana, y que el entorno normalice que ganen tanto, hace que cueste mucho más, porque ganar nunca es fácil y todos los rivales se preparan para tumbarles.

El sacrificio de sus padres

Al viajar mentalmente al Arturo de 10 o 12 años, es tajante: sacrificaron mucho más sus padres que él. Fueron ellos quienes le dieron la oportunidad de hacer lo que a él le gustaba y no lo que ellos hubieran querido, dedicando cuerpo y alma al proyecto, como tantos otros padres de jugadores que no llegaron a tener esa oportunidad. Recuerda una infancia muy activa junto a un padre que empujaba al deporte y una madre también deportista —colegio, deberes y después bicicleta, baloncesto o pádel—, y reconoce que solo era buen estudiante en las asignaturas que le gustaban, como Historia.

Obsesivo con el pádel, casi nunca con Agustín

Se define como obsesivo con el pádel desde pequeño, con vocación por entenderlo y analizarlo más allá de jugarlo. Sobre la relación con Agustín Tapia asegura que casi nunca han tenido un mal gesto entre ellos pese a los errores: a él le gusta que le aprieten y Tapia tiene libertad para provocarle o retarle en un partido importante, mientras que a su compañero le viene mejor la tranquilidad.

Adicto a la dopamina de la ruta

Sobre un circuito de viajes constantes, admite que no sabe parar: le agobia estar tres semanas en el mismo sitio incluso de vacaciones, y prefiere moverse y coger aviones. Cree que ese ritmo de vida les mantiene enganchados a un nivel de estímulos y de dopamina continuos que, con los años, irá bajando. Dentro de ese nivel de estrés que le gusta, también valora estar con su gente, sobre todo con su novia, con quien más tiempo pasa.

Frases destacadas

«Estamos un poco adictos a esos niveles de dopamina»

«No sé parar, no me gusta»

«Mis padres han sacrificado mucho más que yo»

Notas de archivo y verificación

  • Fecha de publicación: no verificada — el recorte no muestra fecha de edición; se sitúa por contexto en las rondas finales de un Premier Padel de Madrid.
  • Origen: recorte de prensa del canal de Telegram @dpoeclall.

Fuente

Entrevista publicada originalmente en El Mundo, firmada por A. P. Romero (Madrid).

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