Contexto
Marta García (León, 28 años) es fondista de élite y médico licenciada en 2022. Doble podio europeo en 5.000 metros —el último, la plata de Birmingham—, se preparaba para disputar los 5.000 metros del World Ultimate Championship de Budapest, una suerte de Mundial en miniatura de tres días retransmitido por Movistar.
Vivir al borde del abismo
Marta García sostiene que los deportistas de élite viven al borde del abismo, intentando soportar las máximas cargas de volumen e intensidad, y que eso hay que saber manejarlo. Antes de explicar cómo, recuerda que se licenció en Medicina en 2022: entender el cuerpo, dice, es parte de lo que le fascina de la medicina deportiva, una especialidad que lamenta ver desaparecer —la vía oficial MIR para médico deportivo se suspendió en las convocatorias a partir de 2015, y las escuelas dejaron de impartir esos estudios específicos en 2018—.
Sin ejercer, pero sin soltar la Medicina
Aunque aún no ha ejercido en un hospital ni en urgencias, ha seguido profundizando: tiene un máster en Medicina Deportiva y otro en Alto Rendimiento de Deportes Cíclicos por la UCAM, y se ha sumergido en las ciencias del deporte que no daba en la carrera. Ha aprendido, dice, a ver hasta dónde llega un cuerpo sano y cuándo se le lleva a la frontera en la que el deporte deja de serlo.
El sentido común como clave
Para exprimirse como fondista más allá de lo soportable, asegura que fuera de las horas en las que corre se encuentra bien, y que no sentir cansancio en el día a día es la señal de que el gasto de energía está bien orientado. Cree que el deporte de élite puede ser sano o no según cómo se gestione el cuerpo: hay quien sigue forzando una lesión hasta que condiciona el resto de su vida, y para ella la salud siempre va antes que el rendimiento. Repasa también servidumbres menos vistosas, como el sistema digestivo exigido en la actividad física o la lesión lumbar que la dejó fuera de juego en primavera y condicionó su rendimiento en mayo y junio.
De correr tras su hermana al OAC
Empezó a correr con tres o cuatro años para seguir los pasos de Bárbara, su hermana siete años mayor: ganaba carreras y, si se caía, se levantaba. Hasta el bachillerato el atletismo fue un hobby secundario frente a los estudios; el cambio llegó al irse a estudiar Medicina a Valladolid, donde el grupo de atletismo de Uriel Reguero la inspiró a entrenarse seis veces por semana. En 2021 la llamó el grupo de entrenamiento del OAC Europa (On Athletic Club), tras haber sido campeona de España absoluta siendo sub-23, y así se profesionalizó. Decidirse no fue fácil: en 2020, con la pandemia, había terminado su contrato con una marca deportiva y su futuro parecía ir directo al hospital. El OAC le ofreció vivir del deporte sin depender de su familia, estricta en su consejo de que trabajara de lo que quisiera siempre que fuera «algo que se pueda llamar trabajo». Aparcar la Medicina le daba miedo, pero ha sabido mantenerse ligada a ella mientras tiene claro dónde está ahora su futuro.
Frases destacadas
«Vivimos al borde del abismo, pero mis conocimientos en Medicina me permiten conocerme»
«En el día a día no tengo sensación de cansancio; la fatiga nos indica que el gasto de energía no está bien orientado»
Notas de archivo y verificación
- Medio: no confirmado — el recorte no conserva el logo de cabecera del periódico.
- Fecha de publicación: no verificada — se sitúa por contexto en la víspera del World Ultimate Championship de Budapest.
- Origen: recorte de prensa del canal de Telegram @dpoeclall.
Fuente
Entrevista publicada originalmente en prensa escrita (medio no identificado en el recorte), firmada por Sergio Heredia.
